Cada cebolla tiene dentro, una piedra preciosa. Pero se empezó a decir que aquello era peligroso, y hasta vergonzoso. Las cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa con capas, cada vez más oscuras y feas. Pasó entonces por allí un sabio y empezó a preguntarles: "¿Por qué no eres como eres por dentro?" "Me obligaron a ser así, me fueron poniendo capas." Y el sabio se echó a llorar. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón.
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