martes, octubre 12, 2010

Uno.

Era un día de lluvia, de mucha lluvia. Era de día, pero todo estaba tan oscuro que parecía ya de noche, lo único que se podía ver era el cielo de un azul intenso y más que nada, lluvia. En la calle solo se veían las luces de los autos y de algunas motos... Y a la orilla de la calle, aunque casi imperceptible, se encontraba una chica, empapada, sin paraguas, caminando y soportando toda esa lluvia intensa sola, dirigiéndose a quien sabe dónde. Cada auto pasaba por al lado de ella como si no existiera y la mojaba más, si es que se podía mojar más aún. Pero un auto, solo uno, la vio cuando para todo el mundo era invisible. Era un auto raro, uno de esos que es muy raro de ver, si lo veías lo primero que pensabas de su conductor es que era el típico 'no me importa nada' 'cero compromisos' y creído. Al bajar del auto, ese pensamiento se confirmó, parecía físicamente exactamente lo que su automóvil describía.
Él, hermoso, alto, sonriente, alegre, perfecto... se acercó tras frenar el auto cerca de ella. Se acercaba para ofrecerle solo un paraguas, pero cuando la tomo del brazo para ofrecérselo, vio que era una joven hermosa, débil, triste.. Y noto sus lágrimas, a pesar de que ella las escondía, las disfrazaba y trataba de ocultar. Noto todo lo que para el resto les fue invisible. Ella llevaba un vestido floreado, arruinado por la lluvia, era blanca, muy blanca... Pero lo que mas se notaba de ella eran sus ojos, enormes, tristes, pero eso solo lo podría notar quien se fijara atentamente en ella, quien se preocupara verdaderamente por ella.
Cuando la tomo del brazo supo que no podía dejarla ir, y menos en una noche tan triste. Sin decir nada la tapo con el paraguas, por más que ya no marcara diferencia en su apariencia. Se quedó con ella mirándose bajo la lluvia. Ella estaba desconcertada, no sabía quien era ese hombre, no sabía que hacer si salir corriendo o tirarse a sus brazos. Ninguno de los dos hablaba, pero tampoco ninguno de los dos se fue. Al rato él le dijo: estas empapada, no entiendo que haces caminando sola con este día. Ella le contesto que ya estaba acostumbrada.
Matias me llamo, vos?. Daiana. En ese instante dejo de llover.

No hay comentarios: